Un finde por Roma

Una vez más gracias a una aerolínea de bajo coste, pillé unos vuelos por 40 euros ida y vuelta Madrid-Roma. Esta vez saliendo el viernes y volviendo el lunes por la tarde. Roma merece al menos 2 días y medio para poder disfrutar de las cosas.

Lo peor de estas escapadas es el tema de hacer colas para montar en el avión y tener que llevar todo apretujado en la maleta de mano, sobre todo en invierno con ropa que pesa más o si se os rompen las botas y tenéis que meterlas en el bolso, como me ha pasado a mí en este viaje. Eso sí, he pillado rebajas en Roma y me compré unas zapatillas por 7 euros que me han hecho bastante el servicio de patear la Ciudad Eterna.

1º Viernes Tarde

Llegamos a Roma Ciampino, habíamos comprado los billetes online con “Terravision” que te llevaban de Ciampino a Termini.

De Termini a nuestro hotel que estaba en la Via Nazionale, eran unos 20 minutos andando. Tras pelearnos con los del hotel porque nos habían dado una habitación con dos camas y habiéndome impreso el e-mail donde me decían: “No problema”, nos cambiaron la habitación, una más grande sí, con una cama grande sí, pero con un ruido del horror y con un extra de 30 euros por día. En el Check-out nos darían la sorpresa. Es muy curioso lo mal que se expresan estos recepcionistas para lo que les da la gana… El hotel estaba a 5 minutos de Vittorio Emmanuelle y a 10 minutos del Coliseo, Foro Romano y de la Fontana Di Trevi, la ubicación inmejorable.

Como era muy tarde, dimos una vuelta por la Via Nazionale, compramos algo para cenar y a dormir.

2º Sábado

Habíamos comprado las entradas online del Coliseo y el Foro Romano, madrugamos bastante y nos encontramos que el Coliseo estaba bastante vacío y el Foro y el Palatino también. Así que, apenas hicimos cola para entrar y el control de seguridad fue un segundo. Cuando salimos del Foro y el Palatino, vimos una cola gigante, porque ya eran las 11 de la mañana, así que nos vino genial madrugar para evitar eso.

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Del Coliseo, nos fuimos rumbo a la Fontana Di Trevi, pero antes pasando y entrando al imponente Panteón de Agripa del siglo I, para llegar luego a deleitarnos con la siempre impresionante majestuosidad de la Fontana. Desde allí, seguimos caminando hasta la Piazza de Spagna que estaba abarrotada, pero esta vez no estaba en obras, así que pude verla bien. De la Piazza de Spagna seguimos recto hasta la Piazza Navona y si hubiéramos seguido un poco más recto nos habríamos encontrado con la Piazza del Popolo, pero en vez de eso, seguimos caminando hasta ver asomar el Castillo de San Angelo y como ya estábamos cerca, nos acercamos a la Plaza de San Pedro, ya en el Vaticano. Esta segunda vez en Roma, me pareció mucho más bonito el Castillo de San Angelo que la primera vez, con su precioso puente lleno de estatuas enormes.

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El podómetro ya me marcaba unos 33000 y pico pasos que convertido a km, eran unos 23. Nos ha hecho un finde bastante bueno, unos 17 grados, así que casi me sobraba el abrigo. Estábamos bastante cansados ya y nos fuimos al hotel, no sin antes comernos un gelatto.

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Muerte por Chocolate

3º Domingo

El domingo decidimos pasarlo por el Barrio del Trastevere, pero antes fuimos a ver la estatua de los fundadores de Roma, Romulo y Remo. Después vimos la Boca de la verdad y subimos a descubrir el Secreto de Roma. El secreto de Roma es la imagen que te brinda al mirar por la mirilla que está en la Plaza del Cavalieri de Malta, te asomas y puedes ver la cúpula de San Pedro adornada por los árboles del jardín. Esto está subiendo al Parque de los Naranjos, donde también se puede obtener unas bonitas vistas de la ciudad. Abstenerse de hacer la típica foto si no tenéis una buena cámara, la que hice yo con el móvil fue horrible

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Un bar del Trastevere

El monumento a Vittorio Emmanuelle, lo teníamos tan cerca del hotel, que fue lo que más vimos. Y desde el mirador del Parque de los Naranjos era el monumento que más destacaba.

Después de bajar de San Anselmo, fuimos dando un paseo hasta la Iglesia de María de Trastevere, y empezamos a ver un poco el ambiente del barrio. Era la hora de un aperitivo y nos sentamos en un bar con encanto a tomar algo, bastante caro, pero bueno…

Tras tomarnos algo, ya nos picaba el gusanillo de la comida. Había leído sitios para comer en otros blogs, pero estaba todo cerrado. Así que, leyendo las cartas vimos unos precios misteriosamente baratos y entramos. Un menú turístico por 10 euros, con lasaña, carne con parmesano y una tarta, 10 euros. Y lo mejor, es que estaba todo bueno. El sitio en concreto es Carlo Menta en el Barrio de Trastevere. Habíamos leído que los mejores helados del barrio estaban en la heladería Fior de Luna y también estaba cerrada.

Tras salir bastante hinchados de comer, nos fuimos dando una vuelta recorriendo el río por el lado del Trastevere y nos volvimos a encontrar con el Castillo de San Angelo y nos dirigimos rumbo a la Piazza del Popolo, que para nuestra mala suerte, una de las cúpulas gemelas estaba totalmente rodeada de andamios. ¡Ya decía yo! Estaba viendo Roma sin apenas cosas en obras…

De vuelta al hotel, pasamos de nuevo por la Fontana y me compré otro helado, y volvimos pasando por la Quirinale. Y así cerramos nuestro domingo.

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En la Plaza de los Museos Capitolinos

3º Lunes

Habíamos comprado las entradas para el Vaticano y la Capilla Sixtina en la página web oficial del propio Vaticano. Pensé que iba a ser interminable entrar, pero al tener el “Admission ticket” pasamos por una cola preferente y entramos después del correspondiente control de seguridad, tuvimos que canjear el “voucher” por los tickets. Y fuimos directos a la Capilla Sixtina y como era tan temprano, tuvimos la suerte de que estaba casi vacía. Una auténtica maravilla. Nuestra hora de entrada era a las 9,30 pero entramos a las 8. La verdad que ir tan solos y poder admirar las cosas tranquilamente, fue una pasada. Porque luego tienes que ir atravesando a todos esos grupos  que van juntos con la guía en medio y es una auténtica pesadilla. Lo que más me gustó fue la colección Egipcia y por supuesto, la Capilla Sixtina junto con la escalera en forma de caracol de la salida, que la verdad es que la escalera es más bonita en foto que allí.

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Y volvimos andando a por nuestras maletas y nuestro vuelo salía a las 16,30. Teníamos que volver a Termini a pillar el bus de vuelta al aeropuerto y nada, todo fantástico una vez más.

Roma es una ciudad caótica, histórica, cuna de uno de los imperios más grandes de toda la historia, pero no la elegiría para vivir. Aunque creo que tiene una visita obligatoria y en un fin de semana, da bastante tiempo de disfrutar al menos, lo más turístico. Así que, ¡animarse!

 

Fascinación por los Puentes

Si hay una estructura arquitectónica que siempre me roba el corazón, son los puentes. Es más, de todos los sitios que he visitado en mi vida si tengo que elegir uno, quizás junto a Monument Valley, sería el espectacular puente de Brooklyn. Aquel momento en el que me di la vuelta y vi el sol bajar entre el “skyline” de Nueva York, me dejó impactada. Cruzar desde Manhattan hasta el barrio de Brooklyn por aquella estructura tantas veces filmada o verlo desde cualquier lado, simplemente me dejó sin palabras.

Los primeros puentes se realizaron con elementos naturales y servían para permitir cruzar de un sitio a otro, normalmente cuando había algún arroyo o río de por medio. Son parte de la historia de la ingeniería estructural. Siempre han estado ahí, todo el mundo ha visto un puente, desde un puente romano o sus restos, hasta un puente colgante o los más sofisticados puentes como el “Golden Gate” de San Francisco que aún no he tenido el placer de ver con mis propios ojos.

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Otro puente que me dejó muy impactada y que tengo muy reciente es el puente de Don Luis I en Oporto. Es uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad.

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Oporto

“El Puente de las Cadenas” en Budapest, ese puente es tan alternativo como la ciudad en sí. Es también uno de los puntos más enigmáticos de la capital húngara y me gustó mucho que tuviera ese color verde por su estructura.

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Otro puente moderno que me gustó mucho y en el que puedes subir hasta su parte más alta, es el puente de la Bahía de Sydney. Y me encantó, ¡es enorme!

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Estas construcciones como comentaba al principio de mi post, me fascinan, creo que enriquecen a las ciudades que poseen uno. ¿Quién no ha admirado el Puente de Sant’Angelo en Roma?, ¿el puente Vecchio en Florencia?, ¿o todos los puentes de París? Las fotos y las vistas son siempre increíbles, pero también me gustan los puentes que están en mitad de la naturaleza o que a día de hoy, solo te dejan ver el recuerdo del puente que fueron.

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Puente, durante una ruta de senderismo por Mendiola-San Sebastián
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Puente haciendo senderismo en Watkins Glen, en mi viaje rumbo a Canadá

¿Os parece absurda mi admiración por estas estructuras? me encanta cruzarlos, pasear por debajo y ver como se sostienen y me encanta llevarme la mejor estampa de la ciudad o sitio donde me los encuentro. En otro post, hablaré de los Faros más bonitos que me he encontrado, son otros lugares que me parecen mágicos.

¿Cuál es vuestro puente favorito?

 

Navidades Viajeras

Comienzo el año en el blog para resumir los sitios que he conocido en esta Navidad. Es cierto, que no era un viaje como tal, viajamos para estar con la familia en esas fechas tan señaladas, pero tengo la suerte de que cada familia está en la otra punta del país y en cada visita siempre intentamos sacar tiempo para conocer algo (no tanto como quisiera, pero bueno…)

Lasarte está a 5 minutos en coche de una de mis ciudades favoritas del mundo mundial, la incréible y preciosa San Sebastián-Donosti. Y por supuesto, pasamos una tarde por allí.

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En Lasarte, intentamos quemar calorías antes de las comilonas y por eso salimos a caminar todo lo que pudimos entre quedada de amigos y familiares y descubrí sitios tan geniales como este:

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Otra mañana la invertimos para hacer una pequeña ruta de senderimo por Mendiola y vimos el Faro de la Plata, por momentos me pareció que habíamos vuelto a viajar a Nueva Zelanda.

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Gracias a la cercanía de Lasarte y Donosti a la frontera con Francia, una tarde la pasamos en el precioso pueblo de Saint-Jean-de-Luz. Había muchísima gente y se pueden comprar tanto productos vascos como productos franceses, especial mención a los chocolates y si podéis degustar algún gofre en alguno de sus puestos ambulantes.

Y tras la corta estancia por el norte de España, nos tocaba viajar a mi tierra. Así que rumbo hacía mi preciosa Andalucía, pude revisitar ciertos sitios de los que también estoy enamorada, porque el Norte tiene un hueco en mi corazón, pero el sol de mi pueblo y el mar de olivos al asomarme en la Ronda de los Miradores de mi Úbeda querida es un sentimiento insuperable.

 

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El Salvador y el Parador de Úbeda en la Plaza Vázquez de Molina, con ese cielo azul tan típico de mi precioso pueblo

 

 

 

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El mar de Olivos verde y plata con neblina al fondo donde se funde con la Sierra

 

 

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La Casa de Las Torres, uno de mis edificios favoritos de Úbeda

 

Bien, estas navidades, no hubo avión de por medio, pero sí que hubo visitas y sitios revisitados, pero estos sitios son los que han conformado mi carácter viajero, pues llevo toda la vida recorriendo España de una punta a otra y ¿sabéis a qué conclusión llego ?  España es preciosa da igual desde que punto la mires. 

Paseando por Oporto

De Oporto me habían hablado maravillas, como también le ocurre a Lisboa, Porto tiene muchos fans. También es un poco “o la amas o la odias” y me imagino después de haberla visitado, que es por su famosa decadencia.

Oporto tiene muchas cuestas, la gente se queja de ellas pero a mí que he estado tantísimas veces en Jaén capital, las cuestas de Oporto no me parecen gran cosa. Es una ciudad en la que no hace falta coger transporte público, merece la pena recorrerla a pie. Es una ciudad pequeñita que tiene concentrada sus atracciones turísticas casi en la misma zona.

¿Cómo moverse?

-Del Aeropuerto al centro de la ciudad, es muy cómodo coger el metro que está perfectamente conectado y específicado, una vez que aterrizas. El metro no va por un billete sencillo, hay que comprar una tarjeta y luego recargarla. La zona del aeropuerto es la Z4, nosotros fuimos a Aliados y dos tickets nos costaron  sobre unos 4 euros y pico. El metro va bastante bien, pero los vagones son muy estrechos y pequeños, así que de vuelta al aeropuerto os puede pasar que vayáis como sardinas en lata.

Por la ciudad, como comentaba antes, lo mejor es recorrerla a pie y fuera miedo a las cuestas.

Viernes noche

Llegamos sobre las 20,00 al hotel. Estuvimos en el “Hotel Peninsular” el cuál no recomiendo porque estaba cochambroso no: lo siguiente. Pero eso sí, en pleno corazón de Oporto, a 1 minuto de la Plaza de los Aliados, a 1 minuto de la estación Sao Bento y a 5 de la Catedral de la Se. Pero será que me hago mayor y que cuando llego reventada al hotel, lo que quiero es tener un buen descanso y no estar pensando en que me da asco el suelo o el techo, que no tengo secador o que no hay consigna donde dejar la mochila y poder visitar la ciudad tranquilamente hasta coger el vuelo.

Dejamos las cosas en el hotel y fuimos a dar una vuelta hasta el Café Majestic y verlo iluminado por la noche. Es uno de los cafés más bonitos de Oporto, donde merece la pena probar un pastel de Nata.

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Café Majestic

 

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Capela Das Almas

 

 

Sábado

El sábado madrugamos, había comprado las entradas online para la Livraria Lello & Irmao porque había leído que había mucha cola allí para comprarlas y efectivamente, hicimos bien en comprarlas con antelación. Había cola para comprarlas y también para entrar, entonces al comprarlas online, solamente hicimos la segunda cola. Yo quería entrar sí o sí porque me encantan las librerías, pero la verdad es que había tanta gente que era imposible apreciarla y disfrutarla, una pena…Estaba abarrotada, apenas podías sacarte una foto o bajar por la escalera sin chocarte con alguien. Si que es cierto que aproveché el descuento que se ofrece con el ticket de entrada y me compré dos libros.

De la librería fuimos a ver la Iglesia Do Carmo, pero antes paramos en la Padaira Ribeiro para degustar unos pasteles y la verdad es que estaban buenísimos.

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Fuimos bajando hacía la zona de la Ribeira, viendo la Iglesia de los Clérigos, donde es bastante recomendable subir a la torre para tener quizás la mejor panóramica de la ciudad, pero nosotros no lo hicimos. También paseamos por la calle de las Flores, que es una calle muy animada, dónde poder tomar algo tranquilamente en una terraza.

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Y llegando a la zona del río, descubrimos la zona quizás más bonita de Oporto, además hacía un tiempo espectacular, podías ir admirando el río y el Puente Don Luis I a lo lejos, mientras se podía ir oliendo diferentes tipos de platos, por allí es bastante recomendable comer, aunque nosotros comimos en A Tasquinha, muy recomendable y también probamos la famosa “Francesinha” que bueno… igual que os digo que los pasteles están buenísimos, la “Francesinha” no merece mucho la pena probarla.

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La verdad que el puente es una maravilla.

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Con las fuerzas ya recuperadas, fuimos rumbo a la Catedral de la Se. No os podeís imaginar las vistas tan magníficas que hay desde su mirador y lo bonito que es el lateral de esta catedral, recomendable al 100%.

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Domingo

La mañana del domingo la aprovechamos para cruzar el puente de Don Luis para visitar una bodega en el pueblo Vilanova de Gaia y nos tomamos unos vinitos en Sandeman. Esto es un “must” si vais a Oporto, que vino más bueno y además las fotos desde el otro lado de río son espectaculares.

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La verdad que Oporto es una ciudad que merece la pena visitar, quizás la recomendaría como finalización a una ruta por Portugal, más que una escapada de fin de semana, pero bueno, con el tiempo tan estupendo que ha hecho, ese paseo del río, esas calles con tanta magia y ese estilo decadente tan característico de nuestro país vecino, la hacen una ciudad con mucho encanto y especial. ¡Vamos, coge la maleta!

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Finde extremeño : Cáceres y Trujillo

En Octubre de este año hicimos una escapada a la vecina comunidad de Extremadura desde Madrid, apenas un par de horas. Nunca habíamos estado en esta comunidad y la verdad es que nos llevamos un gran recuerdo de las ciudades y de su gastronomía.

Salimos el viernes por la tarde rumbo a Cáceres, nos hospedamos en el Camping Ciudad de Cáceres a las afueras de la ciudad, en coche de Cáceres eran unos 5 minutos y no tuvimos problema alguno para aparcar. Aparcamos por la zona del Parque del Príncipe, había bastante sitio. El Camping fue bastante barato, tenía unas instalaciones geniales que invitaban a relajarse, parecía que nos habíamos ido de vacaciones largas, más que de escapada. Rodeado de naturaleza y bastante tranquilo, fue el sitio perfecto para pasar el fin de semana.

El Sábado fuimos a Cáceres ciudad y comenzamos por la Plaza Mayor, una plaza muy amplia dónde hay restaurantes y tiendas típicas donde poder comprar productos de la tierra como vinos : Habla del Silencio, pimentón de la vera o embutidos.

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Cruzamos el Arco de la Estrella y nos adentramos a otra ciudad, incluso a otra época, de camino a la Iglesia de Santa María, hicimos parada en la Oficina de Turismo, donde nos atendieron amablemente y nos explicaron los puntos más reseñables de la ciudad.

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Subimos a la Torre del Convento, desde allí tuvimos una perspectiva y unas vistas de la ciudad perfectas para unas cuantas fotografías, además nos hizo un tiempo espectacular.

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Lo bueno de Cáceres como otros tantos sitios de España, es que invita a callejear y perderse por las calles empedradas. A ratos me recordaba a Toledo e incluso a mi pueblo, Úbeda. Por sus edificios de piedra, puertas, iglesias y plazas.

La mañana del Domingo la invertimos en Trujillo, nos habían hablado muy bien de este pueblo y no es para menos, es uno de los pueblos más bonitos de España en mi opinión. Visitamos su plaza principal, sus calles también y subimos al Castillo, arrastrados por la propaganda de que “Juego de Tronos” iba a rodar allí proximamente, pero es que la verdad, merecía la pena. También degustamos unas migas extremeñas.

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Trujillo está a unos 40 minutos en coche de Cáceres y por el camino se puede apreciar el paísaje, que yo en mi ignorancia pensé que Extremadura iba a ser más árida y resulta que me llevé una grata sorpresa, porque tiene bastantes campos de árboles y una orografía singular.

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Trujillo sería una de las joyas de la corona en Italia, en la famosa y popular Toscana, siempre lo digo, nos vendemos muy mal. Las calles de Trujillo y de Cáceres son auténticas joyas de tiempos pasados, llenas de historia y arte que nos invitan a deleitarnos con el paso del tiempo, a echarnos fotos, a escuchar en sus rincones.

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Y por supuesto, si encima de disfrutar del paisaje, de los monumentos, de la ciudad, del ambiente, se come bien, ya es que la escapada de fin de semana, sale más que perfecta y con este tiempazo en Octubre.

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El bar dónde comimos no lo recomiendo, porque aunque la comida estaba buena, el servicio fue lamentable. Os digo el nombre, pero para que no vayáis “La Sonata”, como os digo fatal. Así que aprovechad para comer por ejemplo en sitios como en “La troya” que le precede la fama.

Si estáis pensando en conocer un nuevo sitio de nuestro diverso país, Cáceres y Trujillo es una perfecta escapada de fin de semana. Ambas ciudades no os defraudarán en absoluto.

Budapest, lo tienes todo

Como prometí aquí paso a relatar mi último viaje a Centroeuropa por la capital húngara.

24 Julio 2016

Para alojarnos en esta ciudad, nos decantamos por un apartamento a través de Airbnb, que estaba en pleno centro de Budapest, a 5 minutos andando de la parada de metro Oktogon que conecta con las atracciones más importantes, a 2 minutos de un famoso Ruin Pub, el Fogas Haz y a 10 minutos de la Sinagoga. La verdad que la ubicación era inmejorable.

El primer día, fuimos directos al Puente de las Cadenas y nos acercamos a la zona de Buda sin subir al Bastión de los Pescadores. Pero sí que probamos un Lángos, es una torta que sabe a nuestros churros españoles pero se acompaña de queso y ketchup, no apto para sibaritas gastronómicos. Más tarde, seguimos andando por la zona del río pero en lado de Pest y vimos la estatua llamada “La Princesita” o “El duende” que es como la conocen más.

 

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Pasamos por el Mercado Central pero al ser domingo estaba cerrado y nos dimos un paseo por la larguísima Vaci Utca, la calle comercial por excelencia de Budapest, hay bares, tiendas de ropa, tiendas de souvenirs y mucha gente paseando o tomando algo.

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Por supuesto, vimos una de las joyas de la ciudad: su Parlamento. Edificio majestuoso como pocos que he podido ver, grandísimo y precioso, con cambio de guardia incluido.

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Vistas desde el Ferry del Parlamento

 

De vuelta al apartamento vimos la Sinagoga. Para ser el primer día tuvimos un poco de contacto con la ciudad y ya nos dimos cuenta de que esta ciudad es una mezcla de sitios bastante singular con un toque decadente “cool”. Tiene mucha personalidad. He hablado luego con otra gente sobre esta ciudad y la comparación horrorosa de “¿Con cuál te quedas Praga o Budapest?” y he llegado a la conclusión de que como pasa con muchas cosas que tienen carisma y personalidad como decía antes, a Budapest o la amas o la odias, no hay término medio…Y por cierto, yo no creo que Praga y Budapest puedan compararse, son totalmente diferentes.

25 Julio 2016

Nos levantamos temprano y fuimos rumbo a la zona de Buda. Subimos la colina en vez de coger el funicular, es un paseíto que se hace muy fácil y durante el mismo, puedes hacerte unas fotos con vistas del Parlamento muy bonitas. Vimos un edificio muy bonito con una exposición de Picasso y fuimos a ver la Iglesia de San Matías y el Bastión de los Pescadores, es una zona que recuerda un poco por la piedra blanca al Sagrado Corazón de París y tiene unas vistas espectaculares del Parlamento pero desde más arriba. La Iglesia de San Matías es simplemente preciosa.

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Una vez vista la zona del Bastión con la Iglesia de San Matías y todo alrededor que es como estar en otro sitio fuera de lo que es Budapest en sí, fuimos bajando hasta encontrar algún restaurante para comer. Teníamos tanta hambre que una comercial que estaba en la puerta de un restaurante nos convenció para entrar, normalmente no solemos caer en estas trampas para turistas, pero creo que fue el hambre que teníamos como os digo, lo que nos hizo entrar y efectivamente…”The Meat Boutique” era muy caro para el pésimo servicio y para la escasez de la comida, no lo recomiendo.

Salimos de allí decepcionados, pero para solucionarlo nos dirigimos a la zona de la Ciudadela. Yo le dije a Rubén: “No vamos a subir a la estatua a pie, ¿verdad?” más que nada porque estaba exhausta y veía la estatua en todo lo alto de la montaña y 32 grados  y Rubén me dijo: “No, hay un bus que sube…”, cuando me dí cuenta habíamos subido otra vez andando. Había tantas cosas que ver, que vas todo el camino entretenido pero eso sí, las ampollas en los pies y el calor al finalizar los días van haciendo mella. De camino a la Ciudadela, descubrí una tienda de la que me enamoré de cuadernos hechos a mano, todo tipo de material de papelería, una auténtica preciosidad, se llama BomoArt y me compré dos libretas a modo de souvenir y autoregalo 🙂

Una vez que ya habíamos pasado el peor tramo de subir hacia la estatua, porque hay bastante elevación y hacía mucho calor, las vistas de la ciudad merecen la pena una vez más. Y cuando bajamos de nuevo a la zona del Puente de las cadenas, por el camino vimos uno de los famosísimos balnearios de Budapest, el Géllert Thermal Bath. No fuimos, ¿pero por qué?? si todo el mundo va y visita Budapest y es verano y apetece y blablabla. Bueno, pues no fuimos porque tengo un trauma con los balnearios desde que estuve en “La Perla” en Donosti, manías que se me han quedado de malas experiencias, pero lo superaré jeje.

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Ese día, de vuelta de la Ciudadela pasamos por el Mercado Central e hicimos la parada obligatoria. Si lo comparo con otros mercados como el de “San Miguel” en Madrid o “La Boquería” de Barcelona, la verdad es que este no me gustó mucho…

26 Julio 2016

Ese día nos levantamos con bastante tranquilidad y recorrimos la Andrássy Ut, una larga calle, llena de edificios muy bonitos, con grabados en sus fachadas y algunos con una pinta muy destartalada también, esta mezcla es la que hace a Budapest una hipster en potencia.

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Museo del Terror en la calle Andrássy Ut

Llegamos a la Plaza de los Héroes para llegar hasta el Castillo de Vajdahunyad, castillo parecido al del Conde Drácula en Transilvania. Y quizás puedo afirmar que fue una de las zonas que más me gustó de toda la ciudad, era como trasladarse a la novela, a un cuento gótico, algo totalmente mágico.

De allí fuimos a la Ópera, un edificio impresionante y en ese momento estaban representando la función de “Billy Elliot” merece la pena entrar para ver el imponente Hall con ese techo tan sumamente decorado, una pasada.

Una vez que dejamos la Ópera, entramos a la Basílica de San Esteban. He entrado en muchas iglesias, catedrales y monumentos religiosos en general durante mi vida, haciendo turismo y admirando las construcciones. No os miento si os digo que esta Basílica es la que más me ha impresionado nunca, será que no esperaba ese interior o que justo cuando entramos había un concierto que parecía el mismísimo Rufus Wainwright cantando, fue un momento precioso y único y esto os lo cuento desde mi punto agnóstico de religión, no suelo emocionarme con este tipo de construcciones, pero de verdad que era muy, muy, bonita.

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Para cerrar el último día recorriendo Budapest, ya que invertimos tres días con la ciudad y lo vimos casi todo y pudimos repetir sitios que nos habían gustado, el último día contratamos una excursión a unos pueblos cercanos : Esztergorm, Szentendre y Visegrad que relataré en otro post. Pero me gustaría comentar que para hacer las compras de souvenirs  fuimos a la Vaci Utca, hay tiendas de recuerdos a patadas y a precios muy asequibles.

Budapest es una ciudad barata, tiene lugares que invitan a probar su gastronomía y a tomarse una cerveza. Por eso no podéis dejar de probar el Lángos, el famoso goulash y también tomaros una cervezas en algún Ruin Pub. Los Ruin Pub son exactamente eso pubs en ruinas, son establecimientos cedidos por el ayuntamiento a los jóvenes. Algunos son hostales y también bar. Nosotros visitamos el Fogas Haz y el Szimpla Kert.

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Szimpla Kert

Como os dije en otros posts de Viena y Bratislava, de las tres ciudades que hemos visitado este verano, me tengo que quedar con Budapest. Me quedo con ella por todas esas razones que vengo relatando. Es una ciudad con monumentos impresionantes, con calles y edificios preciosos, pero que sin embargo se intercalan como la vida misma con ciertas cosas que son más feas, todo no puede ser bonito, pero esa naturalidad que le da el “feísmo” de algunos elementos la hacen decadente, la hacen ser una ciudad con personalidad. Sus paseos por Buda o por Pest, recorrer la zona del río viendo esos zapatos que cuentan la triste historia de las víctimas del Nazismo… Budapest guarda recelosa cicatrices de una historia no tan lejana pero se abre al mundo a través de su ambiente nocturno, sus balnearios y ese estilo tan personal. ¿Recomendable? al 100%. Todos os dirán, no es Praga, no es Viena, es simplemente: ella. Personal y carismática, Szimpla Budapest.

Desde Queenstown rumbo a la joya de Nueva Zelanda: Milford Sound

Hoy finalizo en mi blog el viaje de nuestra luna de miel a Nueva Zelanda. Nos casamos el 10 de Octubre de 2015 y el 12 de Octubre volábamos rumbo a Nueva Zelanda en un viaje interminable y bien es cierto que cuando volví dije que nunca más volvería a chuparme 24 horas de avión, pero ahora que ha pasado ya casi un año de visitar Kiwiland, volvería, volvería mil y una vez más. Nueva Zelanda es un país de naturaleza salvaje, de paisajes de ensueño y de gente amabilísima y quizás sea en este país donde más libertad he experimentado nunca, de eso de levantarme tranquila viendo amanecer o atardecer desde la caravana. Sintiendo el aire limpio en la cara y en los pulmones. Nueva Zelanda es un paraíso mágico en La Tierra, digno de visitar.

24 Octubre 2015

Hoy salimos de Queenstown de un albergue donde nos atendió una Uruguaya muy simpática y pensando que el día solamente sería de tránsito hasta Milford Sound, hemos contemplado unos paisajes impresionantes y unos túneles de impresión, donde nos esperaban unos pájaros gigantes que se llaman Keas y muchos letreros que dicen : ” Don’t feed the Keas” y no me extraña porque el pajarraco tiene un pico de impresión.

Al lado de Milford Sound hay un camping que se llama Milford Lodge, bastante grande, pero llueve y retumba en el techo de la caravana, va a ser imposible dormir. Mañana tenemos el crucero por el fiordo.

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Kea agazapado mirando

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25 Octubre 2015

Después de una noche de lluvia cayendo persistente sobre la caravana que nos hizo imposible conciliar el sueño, nos pusimos en marcha rumbo al crucero del Milford sound. Milford Sound es impresionante, fue un glaciar hace 75.000 años y ahora es un fiordo con unas vistas indescriptibles. Que me pare a describir mi percepción nunca va a llegar a lo que realmente es estar aquí. Tampoco las fotos hacen justicia, solo os digo que si visitáis Milford Sound, disfrutéis del momento, del acento kiwi de los guías y de respirar bien profundo ese olor, olor a hielo, olor a naturaleza pura.

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Después de la maravillosa experiencia del crucero, fuimos a hacer un poco de trekking por un sendero que se llama “The Chasms” y de allí, nos dirigimos a Invercargill, un antiguo asentamiento escocés y fuimos al Stirling Point en Bluff, pueblo de lo más feo en NZ, quizás de ahí su nombre. Era el punto más al sur de toda Nueva Zelanda.

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Como veis en esta foto señala diferentes puntos del mundo, y aunque el pueblo era feo, este punto era bastante fotogénico.

En fin, me ha costado un año ir actualizando este precioso viaje, quizás me daba pena ir poniendo aquí un recuerdo tan bonito de un país tan puro como Nueva Zelanda. Recomiendo a todo el mundo al que le guste la naturaleza, la aventura, el aire limpio, en resumidas cuentas, un pulmón y paraíso del mundo digno de visitar por mucho que se necesite de 24 horas de vuelo para ello…Amor por Kiwiland!!!

 

Let´s travel / El núcleo del alma humana es la pasión por la aventura- Christopher McCandless