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Nuevo Destino: Polonia

Después de darle muchas vueltas, por tener un año en el que había que hacer un viaje de bajo coste, sí o sí. Nos hemos decantado por Polonia. ¡Bieeeeen!

Si dejábamos pasar más tiempo, los vuelos se iban ya para más de 200 euros y este año no queríamos gastar una barbaridad. Finalmente, nos han salido por unos 180 euros ida y vuelta con Ryanair, facturando una maleta y esta vez, hemos comprado asientos prioritarios para el viaje de vuelta. No sé si os habéis dado cuenta que en las idas, en todos los aeropuertos del mundo te dejan bajar por la puerta trasera, pero en Madrid nunca. Y en los últimos vuelos que hemos hecho, nos sentamos en la última fila y éramos los últimos, pero últimos en bajar y cuando es la ida te da un poco igual, pero en la vuelta, estás reventado. Así que, por primera vez hemos decidido pagar por los asientos prioritarios.

Leí hace no tanto en el periódico que las aerolíneas de bajo coste iban a empezar a cobrar hasta por el compartimento para meter la maleta y es cierto. La última vez que me metí en Ryanair no había tantas opciones y tantas cosas por pagar, pero al comprar el vuelo a Polonia, he visto que ya habían añadido todas estas múltiples opciones, así que hay que tener bastante ojo para ver qué se está comprando, porque como ya sabéis dejan cosas preseleccionadas y luego el precio no te cuadra.

Polonia es muy grande, no me había dado cuenta y ahora que estamos intentando diseñar una ruta, no sé muy bien por dónde empezar, porque hay infinidad de ciudades bonitas y naturaleza. Y yo soy muy de naturaleza…

Volamos Madrid-Varsovia y la vuelta Cracovia-Madrid. Queríamos incluir ciudades como Gdansk, Poznan, Wroclaw y hacer visita a Auschwitz y a las Minas de sal de Wieliczka, que parecen ser las excursiones más populares.

Aún no hemos decidido la ruta, ni si alquilar un coche o movernos en tren. Ni las excursiones que queremos hacer, estamos en la fase de documentación, que es muy importante para que los viajes salgan bien, aunque siempre nos gusta improvisar para que tengan ese toque de aventura.

Sin embargo, me llama mucho la atención el Bosque de Bialowieza,  en el borde con la frontera de Bielorrusia, dónde se dicen que se pueden avistar bisontes y es una zona bastante virgen, dónde el hombre aún no ha metido mano del todo.

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También he leído que cerca de Cracovia, están los Montes Tatras. Y parecen espectaculares.

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Sin embargo, no sé si nos va a dar tiempo a ver estas maravillosas zonas de la naturaleza. Así que, quizás tengamos que seguir la recomendación de mi amiga Rosa y hacer Polonia en dos viajes.

Bueno, pues ya os iré informando de cómo queda finalmente el itinerario de viaje y por supuesto, pondré todo lo más útil cuando vuelva.

¡Nos leemos, viajeros!

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Budapest, lo tienes todo

Como prometí aquí paso a relatar mi último viaje a Centroeuropa por la capital húngara.

24 Julio 2016

Para alojarnos en esta ciudad, nos decantamos por un apartamento a través de Airbnb, que estaba en pleno centro de Budapest, a 5 minutos andando de la parada de metro Oktogon que conecta con las atracciones más importantes, a 2 minutos de un famoso Ruin Pub, el Fogas Haz y a 10 minutos de la Sinagoga. La verdad que la ubicación era inmejorable.

El primer día, fuimos directos al Puente de las Cadenas y nos acercamos a la zona de Buda sin subir al Bastión de los Pescadores. Pero sí que probamos un Lángos, es una torta que sabe a nuestros churros españoles pero se acompaña de queso y ketchup, no apto para sibaritas gastronómicos. Más tarde, seguimos andando por la zona del río pero en lado de Pest y vimos la estatua llamada “La Princesita” o “El duende” que es como la conocen más.

 

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Pasamos por el Mercado Central pero al ser domingo estaba cerrado y nos dimos un paseo por la larguísima Vaci Utca, la calle comercial por excelencia de Budapest, hay bares, tiendas de ropa, tiendas de souvenirs y mucha gente paseando o tomando algo.

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Por supuesto, vimos una de las joyas de la ciudad: su Parlamento. Edificio majestuoso como pocos que he podido ver, grandísimo y precioso, con cambio de guardia incluido.

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Vistas desde el Ferry del Parlamento

 

De vuelta al apartamento vimos la Sinagoga. Para ser el primer día tuvimos un poco de contacto con la ciudad y ya nos dimos cuenta de que esta ciudad es una mezcla de sitios bastante singular con un toque decadente “cool”. Tiene mucha personalidad. He hablado luego con otra gente sobre esta ciudad y la comparación horrorosa de “¿Con cuál te quedas Praga o Budapest?” y he llegado a la conclusión de que como pasa con muchas cosas que tienen carisma y personalidad como decía antes, a Budapest o la amas o la odias, no hay término medio…Y por cierto, yo no creo que Praga y Budapest puedan compararse, son totalmente diferentes.

25 Julio 2016

Nos levantamos temprano y fuimos rumbo a la zona de Buda. Subimos la colina en vez de coger el funicular, es un paseíto que se hace muy fácil y durante el mismo, puedes hacerte unas fotos con vistas del Parlamento muy bonitas. Vimos un edificio muy bonito con una exposición de Picasso y fuimos a ver la Iglesia de San Matías y el Bastión de los Pescadores, es una zona que recuerda un poco por la piedra blanca al Sagrado Corazón de París y tiene unas vistas espectaculares del Parlamento pero desde más arriba. La Iglesia de San Matías es simplemente preciosa.

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Una vez vista la zona del Bastión con la Iglesia de San Matías y todo alrededor que es como estar en otro sitio fuera de lo que es Budapest en sí, fuimos bajando hasta encontrar algún restaurante para comer. Teníamos tanta hambre que una comercial que estaba en la puerta de un restaurante nos convenció para entrar, normalmente no solemos caer en estas trampas para turistas, pero creo que fue el hambre que teníamos como os digo, lo que nos hizo entrar y efectivamente…”The Meat Boutique” era muy caro para el pésimo servicio y para la escasez de la comida, no lo recomiendo.

Salimos de allí decepcionados, pero para solucionarlo nos dirigimos a la zona de la Ciudadela. Yo le dije a Rubén: “No vamos a subir a la estatua a pie, ¿verdad?” más que nada porque estaba exhausta y veía la estatua en todo lo alto de la montaña y 32 grados  y Rubén me dijo: “No, hay un bus que sube…”, cuando me dí cuenta habíamos subido otra vez andando. Había tantas cosas que ver, que vas todo el camino entretenido pero eso sí, las ampollas en los pies y el calor al finalizar los días van haciendo mella. De camino a la Ciudadela, descubrí una tienda de la que me enamoré de cuadernos hechos a mano, todo tipo de material de papelería, una auténtica preciosidad, se llama BomoArt y me compré dos libretas a modo de souvenir y autoregalo 🙂

Una vez que ya habíamos pasado el peor tramo de subir hacia la estatua, porque hay bastante elevación y hacía mucho calor, las vistas de la ciudad merecen la pena una vez más. Y cuando bajamos de nuevo a la zona del Puente de las cadenas, por el camino vimos uno de los famosísimos balnearios de Budapest, el Géllert Thermal Bath. No fuimos, ¿pero por qué?? si todo el mundo va y visita Budapest y es verano y apetece y blablabla. Bueno, pues no fuimos porque tengo un trauma con los balnearios desde que estuve en “La Perla” en Donosti, manías que se me han quedado de malas experiencias, pero lo superaré jeje.

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Ese día, de vuelta de la Ciudadela pasamos por el Mercado Central e hicimos la parada obligatoria. Si lo comparo con otros mercados como el de “San Miguel” en Madrid o “La Boquería” de Barcelona, la verdad es que este no me gustó mucho…

26 Julio 2016

Ese día nos levantamos con bastante tranquilidad y recorrimos la Andrássy Ut, una larga calle, llena de edificios muy bonitos, con grabados en sus fachadas y algunos con una pinta muy destartalada también, esta mezcla es la que hace a Budapest una hipster en potencia.

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Museo del Terror en la calle Andrássy Ut

Llegamos a la Plaza de los Héroes para llegar hasta el Castillo de Vajdahunyad, castillo parecido al del Conde Drácula en Transilvania. Y quizás puedo afirmar que fue una de las zonas que más me gustó de toda la ciudad, era como trasladarse a la novela, a un cuento gótico, algo totalmente mágico.

De allí fuimos a la Ópera, un edificio impresionante y en ese momento estaban representando la función de “Billy Elliot” merece la pena entrar para ver el imponente Hall con ese techo tan sumamente decorado, una pasada.

Una vez que dejamos la Ópera, entramos a la Basílica de San Esteban. He entrado en muchas iglesias, catedrales y monumentos religiosos en general durante mi vida, haciendo turismo y admirando las construcciones. No os miento si os digo que esta Basílica es la que más me ha impresionado nunca, será que no esperaba ese interior o que justo cuando entramos había un concierto que parecía el mismísimo Rufus Wainwright cantando, fue un momento precioso y único y esto os lo cuento desde mi punto agnóstico de religión, no suelo emocionarme con este tipo de construcciones, pero de verdad que era muy, muy, bonita.

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Para cerrar el último día recorriendo Budapest, ya que invertimos tres días con la ciudad y lo vimos casi todo y pudimos repetir sitios que nos habían gustado, el último día contratamos una excursión a unos pueblos cercanos : Esztergorm, Szentendre y Visegrad que relataré en otro post. Pero me gustaría comentar que para hacer las compras de souvenirs  fuimos a la Vaci Utca, hay tiendas de recuerdos a patadas y a precios muy asequibles.

Budapest es una ciudad barata, tiene lugares que invitan a probar su gastronomía y a tomarse una cerveza. Por eso no podéis dejar de probar el Lángos, el famoso goulash y también tomaros una cervezas en algún Ruin Pub. Los Ruin Pub son exactamente eso pubs en ruinas, son establecimientos cedidos por el ayuntamiento a los jóvenes. Algunos son hostales y también bar. Nosotros visitamos el Fogas Haz y el Szimpla Kert.

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Szimpla Kert

Como os dije en otros posts de Viena y Bratislava, de las tres ciudades que hemos visitado este verano, me tengo que quedar con Budapest. Me quedo con ella por todas esas razones que vengo relatando. Es una ciudad con monumentos impresionantes, con calles y edificios preciosos, pero que sin embargo se intercalan como la vida misma con ciertas cosas que son más feas, todo no puede ser bonito, pero esa naturalidad que le da el “feísmo” de algunos elementos la hacen decadente, la hacen ser una ciudad con personalidad. Sus paseos por Buda o por Pest, recorrer la zona del río viendo esos zapatos que cuentan la triste historia de las víctimas del Nazismo… Budapest guarda recelosa cicatrices de una historia no tan lejana pero se abre al mundo a través de su ambiente nocturno, sus balnearios y ese estilo tan personal. ¿Recomendable? al 100%. Todos os dirán, no es Praga, no es Viena, es simplemente: ella. Personal y carismática, Szimpla Budapest.

Del Salzburgo de Mozart al fotogénico pueblo de Hallstatt

Dejamos la imperial Viena con sus carriles bici para dirigirnos a Salzburgo, la ciudad que vio nacer al talento de Mozart. No sólo de Mozart vive Salzburgo, es una de las ciudades más grandes de Austria, está muy cerquita de Munich, su nombre “Ciudad de Sal” es debido a que fue una de las ciudades más importantes en el comercio de la sal en el siglo VIII. También fue escenario de la famosa película “Sonrisas y Lágrimas”.

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Atardecer en Salzburg

De Viena a Salzburgo, optamos por alquilar un coche con la compañía “Sixt”. Pagamos un poco más para tener un coche un poquito más amplío para poder meter el maletón que llevábamos pero no sabemos aún muy bien el por qué, nos dieron un Fiat 500 enano, que tuvimos que revisar muy y mucho de que no tuviera ningún arañazo para que luego no nos cobrarán más de la cuenta. Siempre que hemos alquilado un coche, hemos tenido que tomar todo tipo de precauciones, para la Ruta66 reservamos con “Hertz” y para nuestra Ruta por La toscana con “Goldcar”, esta última sin duda de la que peor recuerdo guardo.  Una vez pasado el trámite de revisar el coche, salir de la sede del hotel, seguir el GPS en alemán del coche y salir de la grandísima Viena, tardamos tres horas en llegar a Salzburgo porque pillamos un accidente.

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Los Alpes al fondo

Una vez con el retraso del tráfico, llegamos a la ciudad de Salzburgo, que estaba en obras y el GPS se volvió loco, pero finalmente, estas cosas son las que te ponen a prueba la paciencia y son como “minipruebas” hasta que llegas al destino. Nuestro destino era el “Snooze Hotel”, un hotel bastante moderno, un poco alejado del centro. Salzburgo es bastante caro respecto al alojamiento, nuestro hotel no era demasiado barato, pero fue la mejor opción. La recepcionista fue muy simpática y nos habló en español y todo. Lo bueno del hotel, a parte de la tranquilidad, fue que pasaba un autobús directo al centro, la parada de bus estaba apenas a 1 minuto del hotel. ¡Fantástico! Cogimos el bus y nos plantamos en nada en el centro del pueblo.

Salzburgo te recibe cruzando una imponente muralla y nada más traspasar la muralla, ya empiezas a atisbar una elegancia tremenda por sus calles.  Parada obligatoria, subir a la Fortaleza de Hohensalzburg en su funicular, desde allí hay unas vistas impresionantes, porque la ciudad está rodeada de unos paisajes de los Alpes, espectaculares. La fortaleza se encuentra en perfecto estado, está muy limpia y hay un restaurante con una terraza donde puedes comer y observar la preciosa panorámica de la ciudad desde arriba y la naturaleza. Y no es demasiado caro entrar, 12 euros y con audioguía, donde te relatan la historia de la Fortaleza, de la ciudad, etc, etc, muy recomendable. Al bajar de la Fortaleza, es una gran idea pasar a ver el cementerio a los pies de la muralla, me recordó al de Montmartre, muy bonito.

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Vistas de la ciudad desde la Fortaleza
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Vistas desde la plaza de la Fortaleza

Como muchos pueblos con encanto, Salzburgo, merece ser recorrido a pie, su plaza principal, hacer una parada a su monumento a Mozart, entrar en su preciosa catedral y comer un helado por allí, porque la verdad es que están muy buenos. Reconozco, que es uno de los pueblos más bonitos en los que he estado nunca. Muy, muy recomendable.

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Catedral de Salzburgo
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Figura del Museo

Tras dejar la preciosa ciudad de Salzburgo, que por cierto, solo necesita un día para visitar, cogimos el coche y fuimos hasta Hallstatt. Hallstatt es un pueblo que está a 1 hora y algo de Salzburgo, su acceso en bus o tren, era bastante complicado tanto desde Viena como de Salzburgo, esta fue una de las razones por las que elegimos también el alquilar un coche. Conocimos Hallstatt por las típicas fotos de pueblos en lagos de los puzzles y de los posts de otros blogs que se titulan “Sitios de cuento, sitios de ensueño” y dijimos, pues venga, vamos…Quizás no me creáis, pero el pueblo en sí no es nada del otro mundo si lo ves en persona, es un pueblo mucho más bonito en foto que allí. La visita si la estiras puede dar para dos horas, viendo la plaza principal del pueblo con casitas típicas bávaras y buscando la foto de postal para el recuerdo, por supuesto, pero poco más y como os digo, es un pueblo fotogénico más que bonito cuando estás allí.

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Casitas bávaras
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Un poco pueblo de Heidi, ¿no?
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La foto postal

Y de Hallstatt, teníamos la agenda del itinerario bastante apretada porque teníamos que volver a Viena, dejar el coche en la agencia de nuevo, coger el metro hasta la parada dónde teníamos reservado un bus con la compañía “Next”que nos llevaría a Budapest. Todo con unos tiempos muy ajustados, pero ya os adelanto, que nos salió todo perfecto, llegamos con tiempo, dejamos el coche y aquella misma noche, estábamos en la capital húngara.

Así que si pensáis ir a Viena o hacer ruta por Austria o ir a Munich, os recomiendo que no os dejéis estas visitas, tanto Salzburgo como el pintoresco Hallstatt, no os decepcionará, (el segundo al menos os lleváis unas fotos muy chulas).

Muy pronto : Budapest