Budapest, lo tienes todo

Como prometí aquí paso a relatar mi último viaje a Centroeuropa por la capital húngara.

24 Julio 2016

Para alojarnos en esta ciudad, nos decantamos por un apartamento a través de Airbnb, que estaba en pleno centro de Budapest, a 5 minutos andando de la parada de metro Oktogon que conecta con las atracciones más importantes, a 2 minutos de un famoso Ruin Pub, el Fogas Haz y a 10 minutos de la Sinagoga. La verdad que la ubicación era inmejorable.

El primer día, fuimos directos al Puente de las Cadenas y nos acercamos a la zona de Buda sin subir al Bastión de los Pescadores. Pero sí que probamos un Lángos, es una torta que sabe a nuestros churros españoles pero se acompaña de queso y ketchup, no apto para sibaritas gastronómicos. Más tarde, seguimos andando por la zona del río pero en lado de Pest y vimos la estatua llamada “La Princesita” o “El duende” que es como la conocen más.

 

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Pasamos por el Mercado Central pero al ser domingo estaba cerrado y nos dimos un paseo por la larguísima Vaci Utca, la calle comercial por excelencia de Budapest, hay bares, tiendas de ropa, tiendas de souvenirs y mucha gente paseando o tomando algo.

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Por supuesto, vimos una de las joyas de la ciudad: su Parlamento. Edificio majestuoso como pocos que he podido ver, grandísimo y precioso, con cambio de guardia incluido.

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Vistas desde el Ferry del Parlamento

 

De vuelta al apartamento vimos la Sinagoga. Para ser el primer día tuvimos un poco de contacto con la ciudad y ya nos dimos cuenta de que esta ciudad es una mezcla de sitios bastante singular con un toque decadente “cool”. Tiene mucha personalidad. He hablado luego con otra gente sobre esta ciudad y la comparación horrorosa de “¿Con cuál te quedas Praga o Budapest?” y he llegado a la conclusión de que como pasa con muchas cosas que tienen carisma y personalidad como decía antes, a Budapest o la amas o la odias, no hay término medio…Y por cierto, yo no creo que Praga y Budapest puedan compararse, son totalmente diferentes.

25 Julio 2016

Nos levantamos temprano y fuimos rumbo a la zona de Buda. Subimos la colina en vez de coger el funicular, es un paseíto que se hace muy fácil y durante el mismo, puedes hacerte unas fotos con vistas del Parlamento muy bonitas. Vimos un edificio muy bonito con una exposición de Picasso y fuimos a ver la Iglesia de San Matías y el Bastión de los Pescadores, es una zona que recuerda un poco por la piedra blanca al Sagrado Corazón de París y tiene unas vistas espectaculares del Parlamento pero desde más arriba. La Iglesia de San Matías es simplemente preciosa.

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Una vez vista la zona del Bastión con la Iglesia de San Matías y todo alrededor que es como estar en otro sitio fuera de lo que es Budapest en sí, fuimos bajando hasta encontrar algún restaurante para comer. Teníamos tanta hambre que una comercial que estaba en la puerta de un restaurante nos convenció para entrar, normalmente no solemos caer en estas trampas para turistas, pero creo que fue el hambre que teníamos como os digo, lo que nos hizo entrar y efectivamente…”The Meat Boutique” era muy caro para el pésimo servicio y para la escasez de la comida, no lo recomiendo.

Salimos de allí decepcionados, pero para solucionarlo nos dirigimos a la zona de la Ciudadela. Yo le dije a Rubén: “No vamos a subir a la estatua a pie, ¿verdad?” más que nada porque estaba exhausta y veía la estatua en todo lo alto de la montaña y 32 grados  y Rubén me dijo: “No, hay un bus que sube…”, cuando me dí cuenta habíamos subido otra vez andando. Había tantas cosas que ver, que vas todo el camino entretenido pero eso sí, las ampollas en los pies y el calor al finalizar los días van haciendo mella. De camino a la Ciudadela, descubrí una tienda de la que me enamoré de cuadernos hechos a mano, todo tipo de material de papelería, una auténtica preciosidad, se llama BomoArt y me compré dos libretas a modo de souvenir y autoregalo 🙂

Una vez que ya habíamos pasado el peor tramo de subir hacia la estatua, porque hay bastante elevación y hacía mucho calor, las vistas de la ciudad merecen la pena una vez más. Y cuando bajamos de nuevo a la zona del Puente de las cadenas, por el camino vimos uno de los famosísimos balnearios de Budapest, el Géllert Thermal Bath. No fuimos, ¿pero por qué?? si todo el mundo va y visita Budapest y es verano y apetece y blablabla. Bueno, pues no fuimos porque tengo un trauma con los balnearios desde que estuve en “La Perla” en Donosti, manías que se me han quedado de malas experiencias, pero lo superaré jeje.

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Ese día, de vuelta de la Ciudadela pasamos por el Mercado Central e hicimos la parada obligatoria. Si lo comparo con otros mercados como el de “San Miguel” en Madrid o “La Boquería” de Barcelona, la verdad es que este no me gustó mucho…

26 Julio 2016

Ese día nos levantamos con bastante tranquilidad y recorrimos la Andrássy Ut, una larga calle, llena de edificios muy bonitos, con grabados en sus fachadas y algunos con una pinta muy destartalada también, esta mezcla es la que hace a Budapest una hipster en potencia.

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Museo del Terror en la calle Andrássy Ut

Llegamos a la Plaza de los Héroes para llegar hasta el Castillo de Vajdahunyad, castillo parecido al del Conde Drácula en Transilvania. Y quizás puedo afirmar que fue una de las zonas que más me gustó de toda la ciudad, era como trasladarse a la novela, a un cuento gótico, algo totalmente mágico.

De allí fuimos a la Ópera, un edificio impresionante y en ese momento estaban representando la función de “Billy Elliot” merece la pena entrar para ver el imponente Hall con ese techo tan sumamente decorado, una pasada.

Una vez que dejamos la Ópera, entramos a la Basílica de San Esteban. He entrado en muchas iglesias, catedrales y monumentos religiosos en general durante mi vida, haciendo turismo y admirando las construcciones. No os miento si os digo que esta Basílica es la que más me ha impresionado nunca, será que no esperaba ese interior o que justo cuando entramos había un concierto que parecía el mismísimo Rufus Wainwright cantando, fue un momento precioso y único y esto os lo cuento desde mi punto agnóstico de religión, no suelo emocionarme con este tipo de construcciones, pero de verdad que era muy, muy, bonita.

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Para cerrar el último día recorriendo Budapest, ya que invertimos tres días con la ciudad y lo vimos casi todo y pudimos repetir sitios que nos habían gustado, el último día contratamos una excursión a unos pueblos cercanos : Esztergorm, Szentendre y Visegrad que relataré en otro post. Pero me gustaría comentar que para hacer las compras de souvenirs  fuimos a la Vaci Utca, hay tiendas de recuerdos a patadas y a precios muy asequibles.

Budapest es una ciudad barata, tiene lugares que invitan a probar su gastronomía y a tomarse una cerveza. Por eso no podéis dejar de probar el Lángos, el famoso goulash y también tomaros una cervezas en algún Ruin Pub. Los Ruin Pub son exactamente eso pubs en ruinas, son establecimientos cedidos por el ayuntamiento a los jóvenes. Algunos son hostales y también bar. Nosotros visitamos el Fogas Haz y el Szimpla Kert.

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Szimpla Kert

Como os dije en otros posts de Viena y Bratislava, de las tres ciudades que hemos visitado este verano, me tengo que quedar con Budapest. Me quedo con ella por todas esas razones que vengo relatando. Es una ciudad con monumentos impresionantes, con calles y edificios preciosos, pero que sin embargo se intercalan como la vida misma con ciertas cosas que son más feas, todo no puede ser bonito, pero esa naturalidad que le da el “feísmo” de algunos elementos la hacen decadente, la hacen ser una ciudad con personalidad. Sus paseos por Buda o por Pest, recorrer la zona del río viendo esos zapatos que cuentan la triste historia de las víctimas del Nazismo… Budapest guarda recelosa cicatrices de una historia no tan lejana pero se abre al mundo a través de su ambiente nocturno, sus balnearios y ese estilo tan personal. ¿Recomendable? al 100%. Todos os dirán, no es Praga, no es Viena, es simplemente: ella. Personal y carismática, Szimpla Budapest.

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2 pensamientos en “Budapest, lo tienes todo”

  1. Pues me ha venido bien el artículo porque estuve hace 1000 años y hay un montón de cosas que no recordaba y otras muchas que ni estuve. Creo que pasé día y medio nada más. Muy interesante!

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