Del Salzburgo de Mozart al fotogénico pueblo de Hallstatt

Dejamos la imperial Viena con sus carriles bici para dirigirnos a Salzburgo, la ciudad que vio nacer al talento de Mozart. No sólo de Mozart vive Salzburgo, es una de las ciudades más grandes de Austria, está muy cerquita de Munich, su nombre “Ciudad de Sal” es debido a que fue una de las ciudades más importantes en el comercio de la sal en el siglo VIII. También fue escenario de la famosa película “Sonrisas y Lágrimas”.

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Atardecer en Salzburg

De Viena a Salzburgo, optamos por alquilar un coche con la compañía “Sixt”. Pagamos un poco más para tener un coche un poquito más amplío para poder meter el maletón que llevábamos pero no sabemos aún muy bien el por qué, nos dieron un Fiat 500 enano, que tuvimos que revisar muy y mucho de que no tuviera ningún arañazo para que luego no nos cobrarán más de la cuenta. Siempre que hemos alquilado un coche, hemos tenido que tomar todo tipo de precauciones, para la Ruta66 reservamos con “Hertz” y para nuestra Ruta por La toscana con “Goldcar”, esta última sin duda de la que peor recuerdo guardo.  Una vez pasado el trámite de revisar el coche, salir de la sede del hotel, seguir el GPS en alemán del coche y salir de la grandísima Viena, tardamos tres horas en llegar a Salzburgo porque pillamos un accidente.

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Los Alpes al fondo

Una vez con el retraso del tráfico, llegamos a la ciudad de Salzburgo, que estaba en obras y el GPS se volvió loco, pero finalmente, estas cosas son las que te ponen a prueba la paciencia y son como “minipruebas” hasta que llegas al destino. Nuestro destino era el “Snooze Hotel”, un hotel bastante moderno, un poco alejado del centro. Salzburgo es bastante caro respecto al alojamiento, nuestro hotel no era demasiado barato, pero fue la mejor opción. La recepcionista fue muy simpática y nos habló en español y todo. Lo bueno del hotel, a parte de la tranquilidad, fue que pasaba un autobús directo al centro, la parada de bus estaba apenas a 1 minuto del hotel. ¡Fantástico! Cogimos el bus y nos plantamos en nada en el centro del pueblo.

Salzburgo te recibe cruzando una imponente muralla y nada más traspasar la muralla, ya empiezas a atisbar una elegancia tremenda por sus calles.  Parada obligatoria, subir a la Fortaleza de Hohensalzburg en su funicular, desde allí hay unas vistas impresionantes, porque la ciudad está rodeada de unos paisajes de los Alpes, espectaculares. La fortaleza se encuentra en perfecto estado, está muy limpia y hay un restaurante con una terraza donde puedes comer y observar la preciosa panorámica de la ciudad desde arriba y la naturaleza. Y no es demasiado caro entrar, 12 euros y con audioguía, donde te relatan la historia de la Fortaleza, de la ciudad, etc, etc, muy recomendable. Al bajar de la Fortaleza, es una gran idea pasar a ver el cementerio a los pies de la muralla, me recordó al de Montmartre, muy bonito.

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Vistas de la ciudad desde la Fortaleza
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Vistas desde la plaza de la Fortaleza

Como muchos pueblos con encanto, Salzburgo, merece ser recorrido a pie, su plaza principal, hacer una parada a su monumento a Mozart, entrar en su preciosa catedral y comer un helado por allí, porque la verdad es que están muy buenos. Reconozco, que es uno de los pueblos más bonitos en los que he estado nunca. Muy, muy recomendable.

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Catedral de Salzburgo
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Figura del Museo

Tras dejar la preciosa ciudad de Salzburgo, que por cierto, solo necesita un día para visitar, cogimos el coche y fuimos hasta Hallstatt. Hallstatt es un pueblo que está a 1 hora y algo de Salzburgo, su acceso en bus o tren, era bastante complicado tanto desde Viena como de Salzburgo, esta fue una de las razones por las que elegimos también el alquilar un coche. Conocimos Hallstatt por las típicas fotos de pueblos en lagos de los puzzles y de los posts de otros blogs que se titulan “Sitios de cuento, sitios de ensueño” y dijimos, pues venga, vamos…Quizás no me creáis, pero el pueblo en sí no es nada del otro mundo si lo ves en persona, es un pueblo mucho más bonito en foto que allí. La visita si la estiras puede dar para dos horas, viendo la plaza principal del pueblo con casitas típicas bávaras y buscando la foto de postal para el recuerdo, por supuesto, pero poco más y como os digo, es un pueblo fotogénico más que bonito cuando estás allí.

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Casitas bávaras
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Un poco pueblo de Heidi, ¿no?
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La foto postal

Y de Hallstatt, teníamos la agenda del itinerario bastante apretada porque teníamos que volver a Viena, dejar el coche en la agencia de nuevo, coger el metro hasta la parada dónde teníamos reservado un bus con la compañía “Next”que nos llevaría a Budapest. Todo con unos tiempos muy ajustados, pero ya os adelanto, que nos salió todo perfecto, llegamos con tiempo, dejamos el coche y aquella misma noche, estábamos en la capital húngara.

Así que si pensáis ir a Viena o hacer ruta por Austria o ir a Munich, os recomiendo que no os dejéis estas visitas, tanto Salzburgo como el pintoresco Hallstatt, no os decepcionará, (el segundo al menos os lleváis unas fotos muy chulas).

Muy pronto : Budapest

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2 pensamientos en “Del Salzburgo de Mozart al fotogénico pueblo de Hallstatt”

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